Los Fantasmas de las Imágenes.
La evolución de las sombras a las formas.

 

 

La naturaleza en sí de la imagen "realista" hace que sea posible su doble función: la de ser reflejo de la realidad, o más bien de algo real, como en el caso de la imagen fotográfica, que captura lo que está frente al lente cuando el obturador hace su disparo, pero que a la vez mantiene abierto el espacio de la imaginación, crea una apariencia de las cosas: puede ser tanto un reflejo de la realidad como un producto de la imaginación.

La primera imagen fotográfica, obtenida por Niecephore Niepce en 1847, más que un reflejo fiel de la "realidad" que se encontraba frente al lente de la cámara, nos remite al mundo de las sombras, a un mundo fantasmal. Ahora, ya con el ojo educado por más de 150 años de fotografías y del desarrollo de lentes y emulsiones, lo percibimos como una imagen formada por espectros. El medio refleja en sus primeras imágenes esa esencia, esa proveniencia. Su origen, el de la apariencia de las cosas, está presente pero no predomina.

Pero, ¿será entonces que la evolución de las sombras a las formas, de los fantasmas a las imágenes, es un problema cultural? ¿Es acaso un problema de "aprendizaje"? ¿O un problema del desarrollo tecnológico?

Ya a este respecto los filósofos del renacimiento empezaban a preguntarse sobre las apariencias de las cosas, problema que han enfrentado todos los medios cuando se han propuesto una reflexión sobre la forma en que reflejan a la realidad, o más aún, en la transición del pensamiento mágico al científico los magos ejercían su oficio sobre tal apariencia de las cosas, tratando de descubrir su esencia. González de Llaño, filósofo español, en la introducción del libro de Giordano Bruno, Mundo Magia, Memoria, hace una reflexión que no sabemos si inscribirla dentro de la filosofía, de la estética o de una teoría de la percepción: "Imago y Phantasma (de donde derivan imagen y fantasma) son los vocablos, el uno latino y el otro griego, que se traducen al castellano con el nombre común imagen. Sin embargo imagen y fantasma despiertan resonancias de realidades muy distintas. A la imagen es difícil pensarla si no es como resultado de un trabajo, de un esfuerzo de composición. La mano de la eficiencia y el ojo de las medidas hacen, en la imagen, de la visión trabazón, y desafío al movimiento y a la alteración. Con la imagen estamos en la manufactura y en el ojo previsor que cura de los sustos de las ilusiones ópticas... Por su lado el phantasma nada tiene que ver con el mundo de la manufactura y el trabajo del ojo, sino que se da como transparencia de las cosas. El phantasma - en contraposición al troquel de la imago y del eidos - es el medio transparente que alude, cuanto elude, a las cosas. En sus fantasmas, las cosas no son más que juegos de luces y sombras, y no son ya no cotejo, ni análisis, ni definición de partes."

Realidad y fantasía, términos opuestos, han encontrado en el arte un punto de encuentro. Y es precisamente a través de la imagen, soporte de una realidad y a la vez soporte de la imaginación que es posible ese encuentro.

¿Será que la adopción del concepto imagen nos condiciona a una relación con la verdad representada por ella?

La apariencia de las cosas no es sólo los reflejos del sujeto que se encuentra frente al objetivo, sino nuestra percepción de este sujeto. Pero hay un mundo que no es reflejado por el espejo: fantasmas, vampiros, y seres (¿imaginarios?) que no pertenecen al mundo en donde el objeto tiene una forma reproducible. Pero en cierta medida, hoy, algunas técnicas nos permiten la obtención de imágenes virtuales, de espectros visibles, espacialmente presentes, pero que no ocupan un lugar en el espacio.

Las imágenes virtuales tienen un aspecto de fantasma, de irreal: por un lado su apariencia tridimensional, pero soportadas en un plano, (bidimensional). La analogía del espejo, que es una superficie plana, pero a través de la cual entrevemos un espacio más allá de ella.

La producción actual de las imágenes virtuales se desarrolla principalmente en dos campos: en la holografía y en la Realidad Virtual, la una a través de la modulación de la luz y la otra a través de la simulación posible con los potentes equipos de cómputo hoy existentes.

Esta aparencia fantasmal aparece en toda su evidencia a través de la técnica de la holografía, desarrollada por Dennis Gabor, un físico húngaro, en 1947. El holograma es producto de una tecnología sorprendente, no sólo desde el punto de vista de su obtención, de su tecnología, sino de su apariencia y de las propiedades intrínsecas de la imagen generada. El espectro, el fantasma (no es fotografía, no es objeto, no es imagen) quiere ocupar un espacio, salirse del plano sobre el que se encuentra codificado. Y a la vez, la placa contiene la información para la formación del fantasma, en todas sus partes: un cambio completo en la obtención ya no de imágenes sino de espectros. El objeto no es reconocible a simple vista sobre la placa impresionada, y si esta es dividida, cada parte contiene una imagen completa... el objeto es "rodeado" de las ondas de luz, que producen una interferencia, que captada en la placa fotográfica, y siendo esta observada bajo la misma inclinación de la luz con la que fue impresionada la placa, produce una imagen virtual del objeto.

Creo que con la holografía se dió un paso hacia el distanciamento de la interpretación de "la realidad" a través de imágenes bidimensionales, y que la virtualidad, ahora tan cerca gracias al desarrollo del cómputo gráfico, nos acerca a lo que será nuestra nueva interpretación de la realidad o de la fantasía, ya no a través de imágenes sino de fantasmas.