Figura 5.4g: 10 000 años de experimentar el espacio ortogonal.
Los zulus contra occidente o La "ventana rotante" (según
Ames 1951, en Dember y Warm 1979, p. 453).
El aprendizaje cultural limita las maneras en que puede ser percibido
un objeto. De las múltiples interpretaciones posibles en las que
puede ser leído un objeto en nuestro mundo tridimensional, nosotros
preferimos usualmente una, aquella reforzada durante el largo aprendizaje
cultural. Literalmente, nosotros re-construimos el objeto más allá
de su forma verdadera; así, en condiciones especiales, en una fotografía
o en un ambiente cualquiera, aseguramos ver un rectángulo en perspectiva
cuando en realidad se trata de un trapecio visto de frente.
Durante el transcurso de un estudio experimental, al mirar una
estructura trapezoidal plana que rotaba uniformemente en torno a su eje
vertical, los sujetos occidentales insistieron en percibir una "ventana
rectangular", aun a precio de observar falsamente movimientos oscilatorios
poco comunes o impredecibles en ambos sentidos; cuando se colocaba un objeto
cualquiera sobre el travesaño superior, afirmaban que dichos objetos
ejecutaban maniobras sumamente extrañas o imposibles. En este caso,
para preservar la normalidad de la ventana rectangular, los sujetos occidentales
prefirieron aceptar la anormalidad en el movimiento de los objetos involucrados.
Aquí, la realidad es vencida por ilusiones ópticas aberrantes.
Los Zulu, por el contrario, menos susceptibles al estereotipo del ángulo
recto, vieron menos frecuentemente la "ventana rectangular" y
más un objeto trapezoidal que rotaba sobre un eje vertical de manera
uniforme.