Desde el principio de la historia el hombre siempre ha imaginado a
seres dadores de vida y a los seres por ellos creados. Ya los filósofos
griegos creían que vida era todo lo que se movía. Entre otros,
encontramos a los dioses, a Pigmalión, a Galatea, al Golem, al hombre
del maíz, a los autómatas mecánicos del siglo XVIII
tales como el Pato de Vaucanson. En la época mecanicista, cuando
la vida, como el reloj, se entendía como un autómata mecánico,
algunos filósofos plantearon sus reflexiones sobre los autómatas
y la vida, entre ellos destacamos a Descartes, Pascal, Malebranche y Leibniz.
Posteriormente, al aparecer la termodinámica, los organismos
vivos se entendieron como máquinas de calor (que quemaban glucosa,
glucógeno o almidón, grasas y proteínas y producían
bióxido de carbono, agua y urea). Más tarde, durante la segunda
mitad del siglo XIX, en pleno vitalismo, aparece Frankenstein gracias a
la electricidad. Darwin y -años después- Mendel, Morgan,
Watson y Cricks, desde la perspectiva biológica, contribuyeron con
los conceptos de la evolución, la genética, los cromosomas
y los ácidos nucléicos.
Así, la discusión acerca de la posibilidad de que el
hombre pudiera crear seres verdaderamente vivos (más allá
de su descendencia biológica) todavía no termina. La aparición,
en nuestros días, de la ingeniería genética, la inteligencia
artificial y la vida artificial avivó viejas polémicas, que
suscitan discusiones interminables, acerca de problemas éticos,
morales y legales, entre muchos otros.
Ahora bien, si la Vida Artificial es, entre otras cosas, el resultado
de la integración de la informática con la robótica,
la ingeniería genética, la bioquímica y la evolución,
su historia se remonta, al menos, a unos 2,500 años. Todos sus practicantes
tuvieron una meta en común: crear vida a la manera de los
dioses- y convertirse en demiurgos durante el proceso.
Fundación de la Vida Artificial digital
Las ideas de Alan Turing, durante los años cuarenta del siglo
XX, fueron el punto de partida del concepto digital de Vida Artificial
(VA). Sin embargo, es a John von Newmann a quien se reconoce como el padre
de la VA. Tiempo después, con el desarrollo de la computación,
el campo de la VA emergió de grupos de investigadores que trabajaban
en diferentes universidades. La primera aparición popular surgió
en los años sesenta del siglo pasado, cuando John Conway logró
introducir masivamente el concepto de autómatas celulares con su
software de The Game of Life, ya que, hasta ese momento, la
idea permanecía sólo dentro del medio técnico de los
entendidos. Si bien sus inicios fueron en papel o en tableros de ajedrez,
pronto se llevó a la computadora.
FUNDACION. A instancias de Christopher Langton, en septiembre de 1987
tuvo lugar en Los Alamos, Nuevo México, la Primera Conferencia sobre
Vida Artificial. En ella participaron más de un centenar de personas
de diferentes disciplinas interesadas en debatir sobre el tema. A partir
de esa fecha se han llevado a cabo diferentes eventos, se han producido
diversas aplicaciones de cómputo, muchas ideas y una polémica
interminable.