Hipótesis fuerte
Los devotos de la hipótesis fuerte (aquélla que supone que la vida en su concepción más amplia va más allá de la forma orgánica en la que la conocemos en la Tierra), creen que la vida es información y auto-organización que puede materializarse tanto en el carbono (vida húmeda), como en silicio (in silico), en aleaciones especiales (robótica) o en cualquier otro material. (cf. Levy, p. 6)
Los practicantes más ambiciosos de esta hipótesis fuerte plantean el desarrollo a largo plazo de organismos vivos reales, cuya esencia es la información. Asimismo, sus criaturas pueden ser materializadas en forma corporal -como los robots del paradigma de la Vida Artificial- o pueden vivir en el interior de una computadora. De cualquier forma, como insiste Farmer, esas creaciones se entienden como algo 'vivo bajo cualquier definición razonable del término', tanto como las bacterias, los animales y los seres humanos. (cf. Levy, p. 6)
Muchos de los experimentadores admiten libremente que sus creaciones de laboratorio son simples simulaciones de aspectos de la vida. La meta de los practicantes de la Vida Artificial débil consiste solamente en comprender con mayor claridad la vida orgánica ("vida húmeda") que existe en la Tierra y, posiblemente, en otros lados. (cf. Levy, p. 5)
Los biólogos tratan a estos sistemas artificiales como laboratorios animales por excelencia, ya que los animales electrónicos se pueden analizar mucho más fácilmente que las ratas, las plantas o las bacterias E. Coli. Los médicos estudian la VA con la esperanza de que la síntesis de la vida aclare una interrogante relacionada: la comprensión de todos los sistemas complejos no-lineales que, se piensa, están regidos por fuerzas universales todavía no comprendidas. (cf. Levy, p. 5)