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Meneses
Balmaceda A. Tamara La evoluci—n de la Imagen |
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Desde
la invenci—n de la rueda. El hombre ha intervenido su entorno lo ha
modificado para su confort, y con lo mismo ha generado nuevas realidades. La
evoluci—n del arte y
precisamente de la imagen esta totalmente ligado a la transformaci—n tecnol—gica
del mundo. Las
herramientas que le ha proporcionado esta tecnolog’a han dado pie a
exploraciones en nuevos medios, y que se generen nuevas ideolog’as respecto a
lo que el arte debe de tratar. En un principio la pintura, era s—lo un medio
para la representaci—n de la realidad, o en su caso de representaci—n de
im‡genes sacras o pol’ticas. Conforme las ideolog’as cambiaban, los intereses
de los artistas se trasformaban variando los discursos, generando critica a
partir de las revoluciones sociales y las necesidades de informaci—n. En
el siglo XX se presentan continuamente la confrontaci—n hacia la pintura
tradicional como medio de simple representaci—n. Ya que es una etapa en que
las nuevas tecnolog’as comienzan a generar cambios en las ideolog’as
art’sticas, la fotograf’a, que aunque se hab’a presentado desde finales del
siglo XIX comienza a generar
polŽmica debido a que se pensaba que desplazar’a totalmente a la pintura por
ser un medio Òver’dicoÓ de presentaci—n de la realidad. Partiendo de la
fotograf’a se comienzan a hacer diversos experimentos relacionados al
movimiento, que es el interese
b‡sico en el futurismo, dando como resultado el cine. El dada’smo es
el movimiento art’stico que cambiar’a totalmente la idea de obra art’stica ya
que genera lo que conocemos como arte conceptual y
el performance, donde el objeto cambia por completo sus funciones y su
estatus creando nuevas nociones respecto a lo que es la obra de arte. Un
concepto que precisamente esta ligado a este desarrollo tecnol—gico es el de la
desmaterializaci—n del arte. Est‡n influenciado por dos ‡reas: los mecanismos
de la telecomunicaci—n y la inform‡tica. La discusi—n en el ‡mbito art’stico
parece dirigida a las transformaciones de la noci—n de objeto. En
el siglo XXI estamos en una etapa de saturaci—n visual, la televisi—n, el
internet, nos llena de im‡genes, satura sus espacios de publicidad. El
problema en nuestros tiempos con la imagen se debe a esta excesiva carga de
influencias. Las im‡genes digitales les corresponde as’ mismo una nueva estructura temporal: el
instante, la simultaneidad, la concatenaci—n, el per’odo una y otra vez
reiniciable, etc. Definen el tiempo en el que se mueven las im‡genes en s’ntesis. La pantalla
en el tiempo real retransmite im‡genes en movimiento que se est‡n produciendo
a la vez que aparecen en ella. Pantalla que adem‡s permitir‡ el desarrollo de
aparatos que no s—lo reflejen la realidad, sino que sean tambiŽn medios para
influir y transformar Žsta. De esta forma, el estatus de la representaci—n ha
de cambiar forzosamente para dar cabida a este tipo de fen—menos, que
instauran nuevas relaciones con los objetos de este ‡mbito, y por lo tanto,
nuevos objetos e im‡genes. |